Tiburón Blanco
Sección actualizada el día 11/02/03

Por  Marcelo Romero

El tiburón blanco (Carcharodon Carcharias) es el más grande depredador de los mares del mundo. Su sola mención provoca terror entre los bañistas (algo de culpa tiene Steven Spielberg y su famosa película Tiburón) y ha sido durante años injustamente atacado y masacrado por su inmerecida fama de insaciable devora hombres.......


 La realidad es que cada año mueren en el mundo más personas por picaduras de abeja que por ataques de este escualo y cuando se produce algún incidente suele ser porque el tiburón confunde a su víctima con una suculenta foca, ya que el ser humano no se encuentra entre sus preferencias culinarias.  La responsabilidad a dicho acontecimiento puede ser en parte porque pese a ser una de las especies que menos ha evolucionado desde la prehistoria -de hecho las diferencias entre el Carcharias y el Carcharodon Megalodon prehistórico son mínimas, es decir que en los últimos cuatro millones de años prácticamente no ha cambiado mucho- exceptuando los últimos veinticinco años, los científicos han procurado establecer patrones de comportamiento del animal con lo cual aún en la actualidad es poca y confusa la información que se tiene del mismo.

 

El gran blanco tiene la particularidad de tener los dientes de la mandíbula inferior siempre visibles. Incluso con la boca cerrada.

Taxonomía

Clase: Chondrichtyos
Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae
Género: Carcharodon
Especie: Carcharias

 

 

Descripción general del gran blanco
El gran tiburón blanco (carchandon carcharias, Linne 1758) pertenece a la familia de los “Lamnidea”. Son de cuerpo macizo y fusiforme con el morro cónico, sus ojos redondos y oscuros permiten reconocerlo fácilmente.

Sus dientes son grandes, triangulares y con los bordes cerrados. Posee cinco grandes cortes branquiales. Sus aletas pectorales son largas como su primera dorsal y al contrario que su segunda dorsal y la anal que son reducidas. La aleta caudal es importante, con los lóbulos superior e inferior casi idénticos y una pronunciada carena al nivel del pendúculo. Este tiburón es de color blanco en su zona ventral y gris oscuro casi negro en la parte dorsal. La demarcación entre la coloración superior e inferior es muy clara y limpia. Las aletas pectorales presentan una mancha negra en la punta de la parte inferior.

Los machos maduros pueden a llegar a medir entre 3 y 7 mts. y las hembras entre 4 y 5 mts. La reproducción en vivípara placentaria con ovofagia (los embriones se nutren de los huevos en el interior del útero). La gestación es aproximadamente de un año y el parto suele producirse en primavera o en verano. Al nacer los jóvenes miden entre 1,2 y 1,5 mts.

 

¿ Que sabemos de este escualo?
A diferencia de otros depredadores protagonistas de nuestras pesadillas, los tiburones no han sido nunca estudiados a fondo. De hecho, el propio mar en el que nadan es totalmente ajeno al ser humano y en él no somos capaces de desenvolvernos como nos gustaría. Gran parte de los conocimientos que poseemos sobre los tiburones provienen de la disección y de la observación a distancia, pues al no poder acercarnos ni estar excesivo tiempo en su hábitat natural, este estudio se hace prácticamente imposible, por no hablar del peligro que correrían las vidas de los propios científicos. El tiburón blanco se mueve por el agua como si volase. Los amplios vaivenes de su enorme cola son capaces de impulsar a este gran escualo a más de 25 km/h. La misma forma de su cuerpo es una maravilla de la hidrodinámica, lo que le permite moverse en el agua con increíble soltura. Aunque le llamemos tiburón blanco, su parte superior es de color gris oscuro (lo que es muy útil como camuflaje para animales como éste que viven en los fondos marinos) mientras que su parte inferior es de color blanco, lo que ha dado lugar a su nombre. Este camuflaje perfecto ha hecho que nadie haya observado todavía como se aparean los tiburones blancos, aunque se cree que el macho fecunda a la hembra empleando uno de los dos genitales que cuelgan en la parte inferior ventral.  

Este tiburón tiene un extraordinario sistema electrosensorial capaz de detectar los pequeños impulsos eléctricos que provienen de los latidos del corazón y de los movimientos de sus presas. Este sistema sensorial, que se encuentra en el morro, reside en unos pequeños poros que son capaces de detectar corrientes eléctricas de hasta cinco milésimas de microvoltio. Además de localizar a sus presas le sirve para navegar, ya que gracias a él puede "leer" el campo magnético de la Tierra. La anatomía del tiburón blanco es sorprendentemente primitiva. En vez de esqueleto óseo tiene un pequeño esqueleto cartilaginoso. Su cerebro y su corazón son relativamente pequeños, mientras que su hígado y su estómago son grandes para ayudarle a paliar su enorme apetito, además de servirle de flotador. No hay pruebas de que se alimente de manera natural por la noche, pues se cree que su visión es muy pobre. Tampoco hay constancia de que estos animales tengan un orden social, pero se sabe que son solitarios y, por tanto, muy competitivos, en especial con otros machos.




Este depredador no hace muchas más cosas que nadar, comer y procrear. Se alimenta de animales vivos, en especial pingüinos y focas además de otros peces, pero no desprecia la carroña.
Los humanos no formamos parte de su dieta habitual. Posiblemente la idea de que estos tiburones sean devoradores de hombres se deba más a la reacción humana de tener miedo a lo desconocido que a una visión científica que deje los sentimientos a un lado.

 El tiburón blanco no caza humanos pero cuando uno se adentra en sus dominios, ha de hacerse cargo de las posibles consecuencias: su necesidad básica es alimentarse, y todas sus acciones se encaminan a satisfacer esta necesidad. Este tiburón es, sin duda, el pez más peligroso, debido a su gran tamaño, de cuatro a siete metros, pudiendo alcanzar algún ejemplar los diez metros. En una situación límite con un blanco, nuestras posibilidades de sobrevivir son cero, si bien la probabilidad de encontrarnos con uno son escasas, más aún de día. Es raro encontrarlo en aguas tropicales pues prefiere las aguas templadas o frías, como por ejemplo el Atlántico o el Mediterráneo. No debemos hacer mucho caso de las estadísticas sobre los ataques de tiburones, pues además de que estos hechos suelen ser escasos, no suelen reflejar toda la verdad; hay países que así lo prefieren. Estos animales arrastran la fama de unos peligros que, aunque a veces sean exagerados, no impide que existan realmente. Según todos los expertos, en un encuentro con un tiburón, si no perdemos la serenidad ni nos dejamos llevar por el pánico y permanecemos tranquilos, no dándole nunca la espalda, en la inmensa mayoría de los casos tendremos tiempo suficiente para ponernos a cubierto. Dejando de lado teorías, supersticiones y consejos, hay que reconocer que el tiburón blanco es una de las estampas más bonitas e impresionantes que existen en los mares y océanos del planeta.

 

Venciendo el mito
Sin embargo sería prudente intentar vencer un poco el mito de come hombres y mencionar algunos patrones de ataque comprobados estadísticamente: el tiburón blanco consume una enorme cantidad de calorías durante los ataques por tanto su presa debe reportarle una cantidad mayor de componente energético a la utilizada. Es por tanto que en la dieta del gran blanco aparecen como principales presas los lobos, elefantes y leones marinos, las focas y otros mamíferos que se caracterizan por su abundante capa adiposa. Esto no implica que el tiburón blanco no ataque a otras especies -como el ser humano- pero en la mayor parte de los casos bastará una mordida para darse cuenta que la víctima del ataque no pertenece a su dieta habitual y ya no reincidirá en el mismo. Hay dos excepciones a esta regla: un tiburón blanco con hambre comerá cualquier cosa y en particular las hembras, luego de parir, suelen presentar el síntoma de frenesí alimenticio. Consecuentemente también atacarán y devorarán cualquier especie que redunde en una ingesta calórica por mínima que esta sea. Por el contrario existen otras especies menores en tamaño que sí presentan un comportamiento mucho más agresivo para el género humano. Entre estas las que más se destacan son: tiburón tigre (galeocerdo cuvieri), mako de aleta corta (isurus oxyrynchus) y tiburón limón (negaprionbrevirostris).

Más de la mitad de los ataques registrados recientemente (datos ISAF) por tiburones blancos, ocurre en la Costa del Pacífico de los EE.UU. Tan solo el estado de California reporta el cuarenta por ciento de los ataques anuales seguido por Australia con el treinta y dos por ciento, Sudáfrica con el diez y Nueva Zelanda con el cinco. Estados Unidos en su conjunto se lleva el cincuenta por ciento de la totalidad de ataques de tiburón blanco. El primer ataque registrado fecha del año 1876 en Victoria, Australia. El número de ataques ha ido creciendo notablemente a lo largo del tiempo y en forma alarmante a partir de la década del 60 pero los especialistas culpan del hecho a que históricamente nunca se llevó un registro mundial de ataques hasta la década del sesenta. Una teoría consite en que además del último punto, ha existido un notable incremento en las actividades acuáticas humanas y por tanto el consiguiente aumento del riesgo. Correspondiendo la teoría de los científicos, y a pesar que las heridas generadas por ataques de tiburón blanco suelen ser siempre severas, con anterioridad a 1950 el noventa por cien de ataques registrados tuvo consecuencias fatales (síntoma claro que sólo se registraban debidamente las muertes o los ataques que resultaban en grandes heridas). Desde 1950 hasta hoy en día ese número ha variado y tan sólo el 26 por ciento de los ataques resultan mortales. Entiendo que este "tan solo" pueda resultar de alguna manera traumática pero ruego a los lectores que piensen cual es la probabilidad de pararse frente a una locomotora que marcha a toda velocidad y sobrevivir y me digan si alguien estima que es probable. Y eso es lo que es un Carcharadon Carcharias adulto, una locomotora en el mar. En cuanto al horario promedio en que se efectúan los ataques, se puede afirmar que estos se dan casi con exclusividad durante el período diurno, en particular en el rango horario existente entre las catorce y las dieciséis horas. De hecho, dos tercios de los ataques en una población de ciento veinticuatro ataques alrededor del mundo se han registrado de 10,00 AM a 16,00 PM.

La relación entre los ataques de tiburón blanco y la temperatura del agua es subjetiva. Se han registrado ataques (uno en Nueva Zelanda) con una temperatura del agua de ocho grados centígrados hasta temperaturas del orden de los veinticinco grados centígrados. Sí se puede afirmar que dos tercios de los ataques son en aguas de temperatura inferior a los veinte grados, desmitificando el hecho de que el tiburón blanco solamente ataca en aguas cálidas. En cuanto a la profundidad en que es realizado el ataque se puede afirmar que el 90 por ciento de ellos se realizan en la superficie, entre los cero y tres metros de profundidad. El record de ataque en profundidad registrada se dio en Japón en 1992 a veinticinco metros. En cuanto a la profundidad del agua en el lugar en donde se realizó el ataque, también se puede afirmar que el ochenta y cinco por ciento de los ataques en una población de los mismos de ciento seis casos se realizó en aguas con una profundidad mayor a los doce metros. No obstante no son raros los ataques en aguas cuyos fondos están a no más de tres metros de la superficie del mar, sin embargo no es el blanco el que se caracteriza por este tipo de agresión.